Omega Speedmaster Moonwatch 42 mm 3590.50.00 1992, a cuerda.
$4.490.000
Omega Speedmaster Moonwatch 42 mm 3590.50, año 1992.
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«UN PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE, UN GRAN SALTO PARA LA HISTORIA DE LA RELOJERÍA 🌓».
Nadie dijo eso en 1969, pero de seguro que algo similar pensó el equipo de Omega al ver por televisión a su Speedmaster Professional en la mismísima luna 🌝… y saber que sobrevivirían a cualquier cosa, con tal de que el reloj lunar oficial existiera: HASTA HOY ES EL RELOJ MÁS FAMOSO DE OMEGA, y uno de los más importantes de la historia de la relojería.
Este hito marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad, y la razón de tanta fama y reconocimiento de este cronógrafo ⏱️ es precisamente porque quienes cambiaron la historia ese 20 de julio de 1969, este reloj usaban y no otro, no un Rolex, no un Audemars Piguet, no un Patek Philippe, no un Vacheron Constantin, sino un Omega.
Cuenta la historia que en plena carrera espacial, exactamente en 1964, sólo Rolex, Longines, Hamilton (aunque se descalificó su propuesta debido a que no se presentó un reloj de pulsera, sino de bolsillo) y Omega responderían a la petición -enviada también a Elgin, Benrus, Mido, Lucien Piccard, Bulova y Gruen- de ingeniar un cronógrafo ⏱️ que fuera a prueba de todo, o en palabras del Director de Operaciones de Tripulación, Deke Slayton, «un cronógrafo altamente preciso y duradero para ser usado por las tripulaciones de los Géminis y Apolo».
Los relojes debían ser legibles 👁️, precisos -nada de adelantos ni atrasos de 5 segundos en 24 horas-, inmunes a grandes variaciones de presión y fiables: en condiciones normales, debían funcionar perfectamente por al menos un año.
Bueno, si se preguntan qué implica que un reloj fuera aprobado para estos efectos espaciales 🌓 por la NASA, pues que superó pruebas de vibraciones, temperaturas, humedad, descompresión, aceleración, ruido acústico… todo con una exigencia tal que el test pasó a ser calificado como un destructor de relojes por el mismo autor de estas pruebas 😅, el ingeniero James Ragan.
Pero las cosas como son:
– Rolex (Cosmograph) tuvo problemas con las pruebas de Humedad Relativa y de Alta Temperatura, de manera que el segundero se atascó entre las otras manecillas. Descartado ❌.
– El Longines (242T) quedaba sin cristal con las pruebas de Alta Temperatura y de Descompresión. Descartado ❌.
– El Speedmaster se adelantó 21 minutos durante la prueba de Descompresión y se retrasó 15 durante el test de Aceleración, además, el material luminiscente se había destruido durante las pruebas… pero seguía funcionando.
El primero de junio de 1965 se certificaría oficialmente ✅ por la NASA el cronógrafo que en 1969 se convertiría para siempre en el Moonwatch: el Speedmaster Professional ⏱️.
Pero no acaba acá el desempeño de este legendario reloj.
Misión Apollo 13 👨🚀: en 1970, después de una explosión en el módulo, los astronautas quedaron a oscuras y sin computadoras. Utilizaron sus Omega Speedmaster para cronometrar una corrección de trayectoria de 14 segundos exactos que les permitió reingresar a la atmósfera y salvar sus vidas.
Los 14 segundos fueron la duración exacta del encendido manual del motor del Módulo Lunar para corregir el ángulo de reentrada a la Tierra, una maniobra de vida o muerte ejecutada a ciegas tras el fallo de los sistemas eléctricos. Mientras el comandante Jim Lovell pilotaba manualmente manteniendo la Tierra centrada en su ventana para orientarse, el astronauta Jack Swigert utilizó su Omega Speedmaster para cronometrar el encendido con precisión absoluta; un segundo de más o de menos habría provocado que la cápsula rebotara en la atmósfera hacia el espacio o se incinerara al entrar con demasiada inclinación, logrando así el ajuste perfecto que permitió su rescate tras 142 horas de misión.
Las historias del Moonwatch dan para escribir libros, y estos detalles históricos son de gran relevancia para admirar la historia en su realidad, comprender que el Moonwatch, aunque sea hoy explotado comercialmente al máximo, ganó cuando realmente importaba, por mérito auténtico… y el verdadero mérito no tiene fecha de expiración.
Pasemos al protagonista de hoy, el Omega Speedmaster Professional en su versión más tradicional, de los años 90: con tapa de acero y cristal acrílico 🤩.
La referencia 3590.50 es uno de los capítulos más fascinantes en la historia moderna del Moonwatch, pues representa el puente definitivo entre el coleccionismo puramente vintage y la ingeniería contemporánea de la marca. Este modelo se produjo aproximadamente desde 1989 hasta 1996, consolidándose como la última referencia estándar del Speedmaster en utilizar de fábrica el compuesto de tritio y el icónico movimiento de cuerda manual 861, antes de las grandes actualizaciones tecnológicas de finales de los noventa. Su relevancia histórica radica precisamente en esa pureza técnica, manteniendo las especificaciones tradicionales que definieron al reloj espacial por excelencia durante décadas.
Uno de sus mayores atractivos visuales es su esfera con la inscripción «T SWISS MADE T», donde los índices impresos y rellenos de tritio experimentan una degradación química fascinante con el paso del tiempo. Al envejecer, este compuesto radioactivo reacciona de manera única a factores ambientales como la humedad y la luz, transformando su color blanco original en una hermosa y cálida pátina de tonos crema o anaranjados intensos. Este envejecimiento irregular le otorga a cada pieza una personalidad irrepetible que los materiales luminiscentes modernos no pueden emular, convirtiéndola en una característica sumamente codiciada y valorada en el mercado de coleccionistas.
En lo que respecta a su ergonomía, el reloj ofrece un calce sólido pero tradicional que respeta la herencia de la NASA sin renunciar a la robustez moderna. Su caja de 42 mm cuenta con las clásicas cortadas y monta el tradicional cristal Hesalite.
A diferencia de las variantes posteriores, su perfil en la muñeca se mantiene estilizado y fiel a las proporciones históricas, complementado por un fondo de acero sólido grabado con el mítico hipocampo de la marca 🤩.
El corazón de esta pieza es el legendario calibre 861, un movimiento de cronógrafo manual basado en el Lemania 1873 que destaca por su precisión y fiabilidad estructural… el protagonista en el Moonwatch desde 1968.
Su brazalete de acero se postula como la transición a los sólidos actuales, siendo de las últimas versiones con broche sin botones, dando ese aspecto ligero y delgado.
Es esta una versión clásica de un clásico, con su propio carácter… una máquina de alma vintage, pero mecánicamente eterna.
🔸 Precio: $4.490.000.
🔸 Marca: Omega.
🔸 Período: Año 1992.
🔸 Modelo/Referencia: 3590.50.00.
🔸 Movimiento: Omega 861, a cuerda.
🔸 Medida de la caja: 42 milímetros incluyendo su corona.
🔸 Material de la caja: Acero inoxidable.
🔸 Distancia entre asas: 20 milímetros.
🔸 Distancia de asa a asa: 48 milímetros.
🔸 Material del brazalete: Acero inoxidable.
🔸 Accesorios: Incluye nuestro estuche RC, además de nuestra Documentación Relojes Club.
🔸 Detalles: Su brazalete original calza hasta una muñeca de 17.5 cm.
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




