Cartier Panthère Cougar 18K Gold Bezel 33 mm 187904, de cuarzo.
$1.750.000
Cartier Cougar 187904, década de 1990.
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Cuánta hermosura en tanta simpleza… sólo la firma maestra del diseño podría salir con algo así en los 90 😮💨.
El Cougar es uno de esos diseños de Cartier que, a pesar no gozar del reconocimiento de los nombres más famosos como el Santos, Tank o Panthère, encierra un magnetismo propio ✨.
Nació en la década de 1980, cuando la maison buscaba consolidar su lenguaje contemporáneo: la línea Panthère fue la base, con su brazalete icónico de eslabones y su aura elegante rectangular 🐆, muy similar al Santos… pero el Cougar emergió como su derivación sobria y circular, un reloj que conservaba la esencia Cartier, pero ofrecía un aire más discreto, más clásico en su geometría. Un felino distinto, más dinámico en sus ángulos y con la misma fuerza de carácter.
Y si vamos al lenguaje de los nombres, Cartier jugaba con un simbolismo felino poderoso: ningún nombre es al azar. Panthère, la pantera, siempre fue emblema de la maison: sensualidad, fuerza, magnetismo indomable. El Cougar, por su parte, puede traducirse como puma o león de montaña 🐅, una criatura distinta, pero de la misma familia, con la misma nobleza felina. Tal vez Cartier quiso, al nombrarlo así, tejer una relación esencial entre ambas líneas: la Panthère como el ícono principal exuberante y radiante, y el Cougar como su complemento sobrio, circular, dotado de la misma esencia. Dos felinos distintos, pero destinados a reconocerse en la misma selva de la elegancia.
En el caso de esta referencia 187904, la herencia Cartier, ese carácter de que si sacamos el logo «CARTIER» se reconoce igualmente, se siente y se amplifica. La pieza guarda una reminiscencia directa al primer Cartier Santos de inicios del siglo XX, gracias a un detalle que la vuelve histórica: el bisel de oro sólido con auténticos remaches. No son los tornillos modernos en el bisel que hoy dominan el lenguaje de Cartier, sino remaches genuinos 🔩, como los que aparecían en los bocetos originales del Santos, recordando ese vínculo con la aviación y la estructura metálica de los aviones pioneros. Esta fidelidad al espíritu fundacional de la maison le confiere un aura única, un puente entre el Santos de 1904 y Cartier en los años noventa.
La caja, perfectamente delgada, de 33 milímetros de acero inoxidable, se realza por ese aro dorado de oro de 18 quilates: sobriedad y potencia en uno.
En muñeca se siente ligero pero firme, con la proporción exacta para convertirse en un reloj de uso diario que no se pierde entre la discreción ni se impone con ostentación.
El dial es una obra de sutil refinamiento. Presenta una clásica textura «eggshell», casi como papel rugoso, que juega con la luz de forma delicada, otorgándole un aire artesanal atemporal. Sobre ese fondo, los clásicos números romanos negros se disponen con total armonía, enmarcados por el chemin de fer redondo, esa vía de tren que Cartier ha sabido convertir en sinónimo de elegancia relojera, y más ampliamente, en sinónimo esencial de Cartier. Las manecillas de acero, templadas al azul 💙, bailan con distinción sobre la superficie, evocando la tradición más pura de la maison, que disfruta de una armonía perfecta en comunión de cada elemento de diseño.
La correa de cuero original, delgada y sobria en tono café 🤎, se acompaña de su broche deployant original, completando el conjunto con una nota de autenticidad y comodidad. Esta elección refuerza su perfil: no busca el brillo continuo de un brazalete metálico, sino la calidez y versatilidad de la piel.
Este Cougar es un Cartier que compite por sí solo. Su presencia discreta no le resta poder, al contrario: convierte su sobriedad en un concepto autónomo.
Hoy una pieza descontinuada, y en ello radica gran parte de su magnetismo ⏳, imposibke de repetie. Cartier nunca volvió a repetir exactamente este lenguaje: un reloj simple pero completo, de aura sobria y potente, donde cada detalle -del bisel con remaches al dial eggshell- contribuye a una armonía única. Ni siquiera la línea Ronde, heredera de la elegancia circular en la casa, ha conseguido replicar este equilibrio perfecto entre delicadeza y carácter. Así, esta hermosura se yergue como un Cartier distinto, autónomo en su identidad, un reloj que no necesitó segundas versiones para asegurar su lugar como pieza atemporal de la maison 👑.
🔸 Precio: $1.750.000.
🔸 Marca: Cartier.
🔸 Período: Década de 1990.
🔸 Modelo/Referencia: Cougar 187904.
🔸 Movimiento: Cartier 087, de cuarzo.
🔸 Medida de la caja: 34 milímetros sin incluir su corona.
🔸 Material de la caja: Acero inoxidable con bisel de oro amarillo de 18 quilates.
🔸 Distancia entre asas: 18 milímetros.
🔸 Distancia de asa a asa: 39 milímetros.
🔸 Material del brazalete/correa: Correa de cuero original.
🔸 Accesorios: Incluye correa de cuero y broche deployant original, más estuche y tarjeta individual Relojes Club.
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




