Omega De Ville «Türler» Champagne Dial 33 mm 111.077, a cuerda.

$485.000

Omega De Ville «Türler» 33 mm 111.077, década de 1960.

Sin existencias

Descripción

La belleza de algunas piezas reside en su manera de insinuarse… en la habilidad para distribuir la menor cantidad de objetos de forma perfecta 😍. 

Este De Ville «Türler» lo hace con una delicadeza especial: un destello dorado que no compite con nada, una esfera limpia que se abre como un susurro, una caja delgada que parece dibujada para la muñeca ✍️. Es un reloj que despierta curiosidad sin levantar la voz, que invita a acercarse con esa elegancia silenciosa que solo logran las creaciones nacidas para acompañar más que para impresionar 🧐.

En cuanto uno se detiene en su historia, empiezan a revelarse las capas que lo vuelven tan especial. La línea De Ville -nacida dentro de Seamaster en 1960 y emancipada en 1967- fue el intento de Omega por encapsular la ELEGANCIA PURA, sin distracciones, sin complicaciones innecesarias, con relojes delgados que abrazaran la muñeca como una pieza de vestir 👔. Y en medio de esa transición aparece la firma «Türler», el nombre de la  reputada casa joyera suiza 💍: una práctica reservada a los MEJORES RELOJES, vendidos por LAS MEJORES CASAS JOYERAS, que actuaban como embajadoras silenciosas de la gran relojería suiza 🇨🇭… pero, ¿POR QUÉ SE HACÍA ESTO? 

En el siglo XX, antes que las marcas tuvieran sus propias boutiques a nivel mundial, solían vender sus relojes principalmente a través de casas joyeras de alto prestigio. De esta forma, muchas veces incluso la casa joyera tenía mayor fama o reputación que la marca relojera misma, por lo que los locales confiaban en que «si está aprobado y tiene el nombre Türler, entonces está garantizado para ser lo mejor».

De esta forma, muchos relojes de firmas como Omega, Patek Philippe, IWC, Vacheron Constantin, Rolex, entre otros, eran grabados por distintas casas joyeras prestigiosas que «respaldaban» los relojes, y así también las casas joyeras se hacían publicidad a nivel mundial con los años, a medida que los relojes viajaran por el mundo; aquí aplicaba el ejercicio inverso de tipo «si este Omega fue vendido por Türler, entonces Türler sólo tiene lo mejor 😮‍💨». El «double-signed» fue GENIALIDAD de estrategia… y bastante bella. Se incluía a la casa joyera en la CARA del reloj, lo que hace que cada uno de estos especiales relojes sean muy raros de ver al día de hoy.

No todas las marcas y no todos los relojes de las marcas seleccionadas tenían este prestigio en el dial… una práctica hoy descontinuada.

Los 33 milímetros de su caja ergonómica se comportan como un recordatorio de cómo entendía la elegancia masculina la década de los 60 🤵‍♂️: proporciones contenidas, perfil bajo, PRESENCIA justa. El acero enchapado en oro proyecta una luz suave que se desliza por los bordes redondeados, creando una sensación de calidez inmediata. No hay dramatismo, solo un equilibrio que parece cuidadosamente medido en cada curva ⚖️.

Luego está el dial… un escenario dorado donde la luz se posa con dilección. Su tonalidad cálida recuerda la estética clásica de Omega en aquellos años: discreta, refinada, profundamente AGRADABLE A LA VISTA 🤩. Los índices tipo bastón, delgados y precisos, marcan el paso del tiempo con limpieza absoluta. Y las manecillas, RECTAS Y ELEGANTES, atraviesan la superficie como pinceladas que completan un lienzo minimalista. La ausencia de complicaciones adicionales convierte esta esfera en un gesto de PUREZA estética, en un espacio donde solo importa el paso del tiempo 🕰️: dos manecillas, minutero y segundero.

El corazón del reloj -el calibre 620, a cuerda- aporta una dimensión íntima. Es un movimiento mecánico ultradelgado, pensado para relojes FINOS y diseñados para un uso cotidiano sin renunciar a la PRECISIÓN. Dar cuerda a este calibre es un pequeño ritual: un gesto breve, manual, que conecta al usuario con la mecánica pura 🌬️. Ese contacto directo, ese breve diálogo entre el usuario y la máquina, es lo que da vida al reloj cada día, lo que lo convierte en un compañero que RESPONDE al toque humano 🤝.

Entre la caja y la piel, aparece una correa de cuero negro que completa la estética con una sinceridad admirable. Su textura suave y su caída orgánica equilibran la luminosidad dorada del dial y del enchapado, aportando ese TOQUE CLÁSICO que subraya la identidad del reloj 🖤.

Y cuando finalmente se observa el conjunto completo, aparece una sensación difícil de replicar: la de un reloj que sobrevivió al tiempo sin perder identidad. Un Omega que guarda dos firmas -la de la manufactura y la de Türler- y que trae consigo la esencia de una época en que la mecánica hecha en casa era ley, a la vez que la elegancia se expresaba con POCOS elementos, pero TODOS IMPECABLES 😍.

Ficha Técnica

🔸 Precio: $485.000.

🔸 Marca: Omega.

🔸 Período: Década de 1960.

🔸 Modelo/Referencia: 111.077.

🔸 Movimiento: Omega 620, a cuerda.

🔸 Medida de la caja: 33 milímetros sin incluir su corona.

🔸 Material de la caja: Acero inoxidable enchapado en oro.

🔸 Distancia entre asas: 18 milímetros.

🔸 Distancia de asa a asa: 38 milímetros.

🔸 Material del brazalete/correa: Cuero negro.

🔸 Accesorios: Incluye caja y Documentación Relojes Club.

Triple Garantía Relojes Club

AUTENTICIDAD

Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.

Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.

PROCEDENCIA

Historial legal seguro.

Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.

FUNCIONAMIENTO

Vintage o modernos, los garantizamos todos.

Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.

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