Ebel 1911 «Zenith El Primero» Chronograph Cream Roman Dial 38 mm 9134901, automático.
$1.990.000
Ebel 1911 Chronograph 38 mm 9134901, década de 1980.
Sin existencias
He aquí una leyenda, un reloj que NUNCA fue pensado para pasar desapercibido… no por su tamaño, sino por su potencia mecánica, talento y personalidad única.
Sí, es de esos relojes que parecen pedir que te acerques, como si supieran que la historia empieza antes incluso de mirar la hora 🕰️. Hay una presencia inmediata, una FAMILIARIDAD ELEGANTE que no necesita explicación, solo atención, como una conversación que fluye desde la primera frase y ya no se quiere interrumpir.
Desde hace décadas, Ebel dialoga con el diseño como si fuera un idioma propio. La marca entendió muy temprano que la relojería podía conversar con la arquitectura, con el cuerpo y con la vida cotidiana, trazando líneas que no solo miden el tiempo, sino que lo visten con intención y coherencia 🤝.
Cuando nace la línea Sport Classic en 1977, Ebel decide hablarle a una nueva forma de vivir el reloj. Aquí comienza una etapa donde la ELEGANCIA SE VUELVE ACTIVA, donde el cronógrafo deja de ser un instrumento distante y pasa a integrarse al pulso lujoso de finales del siglo XX.
Y entonces aparece un nombre que lo cambia todo. El Zenith El Primero (1969) no fue un simple avance técnico, fue una REFERENCIA ABSOLUTA de su época. Un movimiento que redefinió lo que un cronógrafo automático podía ofrecer y que, durante su pausa productiva, encontró en Ebel un aliado que supo comprender su verdadero alcance… el tiempo le daría la razón.
Basado en el legendario Zenith El Primero 400, el calibre Ebel 134 respira ALTO RENDIMIENTO. Su arquitectura integrada y su alta frecuencia de 36.000 alternancias por hora permiten una MEDICIÓN PRECISA HASTA LA DÉCIMA DE SEGUNDO, un logro técnico que, en su momento, representaba lo máximo que la relojería mecánica podía entregar en un reloj de uso real 🔥.
Pero el diseño acá es otra cosa… tal nivel mecánico no podía tener acompañado un diseño corriente. Ebel fue el experto para acompañar en un nivel armónico, para hacer confluir la mecánica y el diseño al punto más alto, al cénit.
La caja de ángulos suaves se muestra con un carácter definido, mientras que la forma hexagonal, los pulsadores estilo hongo y el bisel fijo integrado construyen una SILUETA RECONOCIBLE AL INSTANTE 🧐. Los cinco tornillos expuestos no son un adorno gratuito, son parte del lenguaje arquitectónico que define a este cronógrafo desde cualquier ángulo 💪.
El dial crema introduce una calidez inesperada. Los elegantes números romanos dialogan con los subdiales del cronógrafo -contador de 30 minutos a las 3, contador de horas a las 6 y pequeño segundero a las 9- y con la fecha ubicada discretamente entre las 4 y las 5, mientras la escala taquimétrica en el borde interior refuerza su vocación funcional sin romper la armonía general 🫢. Un rostro que consigue algo poco común: SER BELLO Y ÚTIL AL MISMO TIEMPO, con una presencia que seduce tanto al ojo como al propósito 😍.
Y luego aparece el brazalete, inconfundible. Sus eslabones en forma de «onda» ademas de definir la identidad visual de Ebel, también transforman la experiencia en muñeca, ofreciendo una FLEXIBILIDAD Y COMODIDAD que refuerzan la sensación de un diseño pensado desde el cuerpo hacia afuera 😮💨: NO HAY COMO EL CALCE DE ESTE BRAZALETE. Un diseño e ingeniería de primer nivel, todo para alcanzar la perfección integral en un reloj.
Es esta leyenda una pieza para conocedores. Un reloj que conserva su carácter intacto con el paso del tiempo, pues el coraje de este modelo, la valentía de lanzarse en los años 80 con tanto nivel mecánico en un contexto adverso -crisis del cuarzo- NO PUEDE REPETIRSE… son de aquellos lanzamientos que quedan en la historia destacados. Incomprendidos en su minuto, pero respetados y apreciados por el futuro.
Este Ebel no tan solo refleja la valentía de revivir CON TODO la época dorada de la relojería suiza en una época crítica, también guarda el eco cultural de una época donde diseño, mecánica e ingeniería compartían el mismo protagonismo, dejando una huella que sigue siendo reconocible hoy 🏆.
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




