Omega Seamaster 200M «Pre-Bond» Automatic Chronometer 36 mm 368.1042, automático.
$1.890.000
Omega Seamaster 200M «Pre-Bond» 36 mm 368.1042, década de 1980.
Sin existencias
UN COLECCIONABLE 🏆.
Antes de que el cine convirtiera al Seamaster en símbolo global, existía este reloj: el Seamaster 200 «Pre-Bond», una creación que no necesitó de ningún agente secreto para volverse leyenda 🤩.
Es la última voz de una época analógica, un testimonio del Omega más puro, aquel que unía funcionalidad marina, elegancia silenciosa y una fe inquebrantable en la mecánica.
Lanzado a finales de los años ochenta, este modelo marcó el cierre de una generación dentro de la línea Seamaster. Con su caja de acero inoxidable de 36 milímetros, hermética hasta 200 metros, es un RELOJ DE PROPORCIONES PERFECTAS, EQUILIBRADO EN CADA ÁNGULO ⚖️.
Su diseño, sobrio, compacto y perfectamente distinguible de cualquier otro reloj, conserva la ESTÉTICA TÉCNICA DE LOS PRIMEROS DIVERS PROFESIONALES, con un bisel negro unidireccional y una esfera negra mate salpicada de índices tritio que han tomado un color miel, envejecidos con un encanto que solo el tiempo puede conceder ⏳.
En su interior respira, ni más ni menos, el calibre automático Omega 1111, un movimiento automático certificado como cronómetro que, como un corazón terco, siguió latiendo mecánicamente cuando el mundo se rendía ante el cuarzo 🏆.
Es, precisamente, la razón por la cual versión que desafió la época: un acto de fidelidad hacia la tradición relojera ⚙️.
El brazalete integrado, una joya de ingeniería, deslumbra por su armonía. Sus eslabones cepillados se enlazan con una fluidez escultórica, como si la caja y el brazalete fuesen una única línea dibujada en el aire. Es un diseño que no se repitió jamás -último de su especie dentro de la saga Seamaster- y que aún hoy provoca admiración por su comodidad, equilibrio y perfección estética.
Este reloj es más que un diver: es EL ÚLTIMO OMEGA ANTES DEL MITO, el último susurro de un tiempo en que la utilidad y la belleza caminaban juntas. Representa la frontera entre la era de los ingenieros de la realidad y la de los héroes de ficción, entre la discreción técnica y la fama cinematográfica. Por eso, cada detalle -desde la geometría de su brazalete hasta la nobleza de su calibre- posee una emoción que trasciende la funcionalidad… es único.
Coleccionarlo es conservar una voz del pasado: la del Omega que no necesitaba protagonismo para ser inmortal ♾️.
Una pieza que pertenece al tiempo y a la memoria. Una máquina que no solo mide los segundos, sino la elegancia de un adiós 💫.
🔸 Precio: $1.890.000.
🔸 Marca: Omega.
🔸 Período: Década de 1980.
🔸 Modelo/Referencia: 368.1042.
🔸 Movimiento: Omega 1111, automático.
🔸 Medida de la caja: 36 milímetros sin incluir su corona.
🔸 Material de la caja: Acero inoxidable.
🔸 Distancia entre asas: Integrado.
🔸 Distancia de asa a asa: 40 milímetros.
🔸 Material del brazalete/correa: Acero inoxidable.
🔸 Accesorios: Conserva su caja original, además de la Documentación Relojes Club.
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




