Ball Engineer Hydrocarbon Automatic Chronograph 300M 42 mm D1016A, automático.
$1.490.000
Ball Engineer Hydrocarbon Chronograph D1016A, década de 2000.
Sin existencias
Nacida entre rieles y locomotoras 🚂, Ball Watch Company 🇺🇸 debe su alma a la precisión. Su historia se forja en el siglo XIX, cuando el ferrocarril americano dependía literalmente de la exactitud del tiempo: un segundo de error podía costar vidas. Allí, en ese contexto de acero y vapor, Ball definió los primeros estándares de cronometraje ferroviario, instaurando un culto a la precisión que marcó toda su identidad, conocido hoy como el «RR», el Official Railroad Standard.
Cuando la industria moderna delega la certificación de precisión a laboratorios externos -COSC o METAS-, Ball mantiene vivo su propio sello de exactitud.
Nacido a fines del siglo XIX, cuando el tiempo era una cuestión de seguridad ferroviaria, este control interno marcó la diferencia entre la puntualidad y la catástrofe. Bajo la dirección de Webb C. Ball, cada reloj debía demostrar, antes de entrar en servicio, que podía resistir las exigencias del acero, la temperatura y la fatiga humana con una desviación de apenas segundos por semana.
Más que un certificado, el Official Railroad Standard fue -y sigue siendo- un juramento mecánico. No necesitaba un laboratorio suizo para validarlo, porque su autoridad emanaba de la experiencia: el reloj debía servir a la vida real, no a una vitrina de pruebas 👏.
Hoy, en la era de la certificación industrial, Ball mantiene ese espíritu insumiso.
Sus relojes no solo buscan el sello, sino el alma de la precisión, un estándar propio, heredado del vapor y del hierro, que aún late en cada calibre ajustado a mano.
Un recordatorio de que la verdadera cronometría no se delega: se honra.
Bueno, de toda esta noble historia es que adentrados en la década del 2000 se concibe este coloso contemporáneo: el Engineer Hydrocarbon Chronograph ⏱️.
En esta era moderna, la marca traslada aquella obsesión ferroviaria por la exactitud a un terreno más técnico, más salvaje, más resistente. En este reloj no hay concesiones, es la interpretación contemporánea de la puntualidad hecha músculo. La precisión de Ball se funde aquí con un espíritu de ingeniería avanzada, en una pieza que combina titanio y acero para lograr la dualidad perfecta entre ligereza y solidez.
Su dial negro, con una exquisita textura tipo Côtes de Genève -inusual en un reloj de carácter tan deportivo y técnico-, deja que los reflejos viajen sutilmente bajo la superficie, otorgando profundidad sin distraer la mirada. Desde lejos, la lectura es instantánea: índices luminosos, agujas contundentes acentuadas con amarillo ⭐️ y subesferas bien proporcionadas, enmarcadas por una escala perimetral precisa. De cerca, sin embargo, el encanto crece… el relieve del dial se revela como un paisaje técnico donde todo está pensado, donde cada elemento tiene razón de ser.
La robustez extrema del Engineer Hydrocarbon no se limita a la estética. Su corona, protegida por un sistema de bloqueo patentado, simboliza el carácter militar del modelo: una defensa mecánica real contra golpes o accidentes. Y su hermeticidad de 300 metros, junto a la resistencia antimagnética y la solidez de su brazalete, lo convierten en una herramienta de supervivencia tanto como en un objeto de refinamiento 🤝.
En su interior late el calibre Ball RR1402, derivado del mítico Valjoux 7750, un movimiento automático de cronógrafo probado hasta la saciedad por generaciones de relojeros. Preciso, confiable, honesto… es el motor de un reloj hecho para resistir décadas, con el ajuste propio de Ball.
Así, este imponente caballero se presenta como la síntesis entre la tradición americana y la ingeniería suiza contemporánea 🕰️. La fuerza de los rieles convertida en lujo técnico. La precisión ferroviaria de antaño transformada en potencia moderna. Un reloj que se siente sólido como una locomotora, pero que en el detalle, en su terminación, demuestra el alma de una casa que aún sabe lo que significa ser una verdadera manufactura 🏭: el Engineer HydroCarbon es un reloj único.
🔸 Precio: $1.490.000.
🔸 Marca: Ball.
🔸 Período: Década de 2000.
🔸 Modelo/Referencia: D1016A.
🔸 Movimiento: Ball RR1402, automático.
🔸 Medida de la caja: 42 milímetros sin incluir su corona.
🔸 Material de la caja: Titanio y acero inoxidable.
🔸 Distancia de asa a asa: 51.5 milímetros.
🔸 Distancia entre asas: 20 milímetros.
🔸 Material del brazalete/correa: Acero inoxidable.
🔸 Accesorios: Incluye estuche y tarjeta individual Relojes Club.
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




