Tissot Seastar, de cuarzo.
$170.000
Tissot Seastar Quartz, año 1980.
Sin existencias
La gran gracia de la relojería no es el ver la hora. Si así fuera, nadie usaría reloj, o a lo más uno digital… siempre con fines meramente funcionales.
El hecho de no necesitar un reloj -podemos vivir fácilmente con el celular o un Smartwatch- no nos importa. El alma de la relojería es el cómo, la serie de cosas que pasan antes de ver la hora. El diseño con sus detalles y el proceso mecánico para llegar al final, y como detalle casi, a ver la hora.
Seamos sinceros: ¿es la precisión de un reloj la razón de que lo deseemos? Probablemente no, precisamente por esto. LA GRACIA ES EL CÓMO. El ver la hora en cierto reloj es demasiado básico como para ser un motivador de su obtención.
¿Todo esto qué tiene que ver con este hermoso Tissot Seastar más allá de ser un reloj «tradicional»? Pues que no es cualquier reloj de cuarzo. Y esa es su gracia.
Su diseño es elegante y sobrio, con el logo antiguo de Tissot a las 12 combinando con la correa. Su cristal sorpresivamente es de zafiro… de los primeros en gozar de este tipo de cristal si consideramos que fue producido en 1980. Pero sin dudas, lo más atractivo de este personaje es su calibre, el 2031 de Tissot. Es con este curioso movimiento que la gracia de la relojería es explícita: para cambiar la hora no debemos simplemente expulsar la corona y ya, sino que debemos presionarla 5 segundos, soltarla y presionarla nuevamente; así el segundero comenzará a avanzar muy rápidamente y cambiará la hora.
Si nos preguntan por qué es así, no sabríamos qué responder, pero es parte de la riqueza de este hobby, el encontrar relojes cuyo proceso para llegar a dar la hora es interesante y distinto al resto. Sobrecomplicado quizás, pero ¿Quién dijo que eso es malo en la relojería? Es riqueza.
- Precio: $195.000.
- Marca: Tissot.
- Período: Década de 1980.
- Modelo/Referencia: N/A.
- Movimiento: Tissot 2031, de cuarzo.
- Medida de la caja: 35 milímetros sin incluir su corona.
- Material de la caja: Bronce enchapado en oro.
- Distancia entre asas: 18 milímetros.
- Material del brazalete: Cuero.
- Accesorios: A no ser que se especifique lo contrario, los relojes no incluyen accesorios. La regla general de los relojes vintage, en específico, es no incluirlos.
| Marcas |
|---|
AUTENTICIDAD
Sólo relojes inspeccionados profesionalmente.
Más allá de tarjetas o documentos, junto a nuestro Servicio Técnico inspeccionamos nuestros relojes en detalle de forma individual. Son los relojes en sí mismos nuestro único factor definitivo para la determinación de la autenticidad, y es por ello que podemos garantizar nuestros relojes siempre, conserven o no su documentación original. Para el ojo experto no existe forma de replicar una caja, dial y sobre todo movimiento de la misma forma en que lo hace la marca del reloj.
PROCEDENCIA
Historial legal seguro.
Aunque suene extraño, en la relojería no todo son los relojes en sí. Por ello es que la procedencia lícita de nuestros relojes es garantizada de forma absoluta. En este bello mundo de la relojería, lleno de pasión, nos preocupamos y ocupamos en ofrecer los mejores relojes, los más populares del momento, los no tan populares y también los antiguos más especiales, siempre ofreciendo la tranquilidad de portar un reloj con un historial de compra legal.
FUNCIONAMIENTO
Vintage o modernos, los garantizamos todos.
Nuestros relojeros verifican mecánicamente individualmente cada reloj que nos llega, para así garantizar que funcionen dentro de los parámetros aceptables respectivos a su manufactura a la hora de encontrar su próximo dueño. Esto nos permite asegurar un excelente funcionamiento de forma confiada, garantizándolo por seis meses, independiente de la época del reloj… una reliquia con décadas encima o un reloj moderno: no hay reloj que salga de nuestras oficinas sin funcionar todas sus complicaciones perfectamente, y en parámetros incorrectos. Confiamos en el rigor de nuestros relojeros y en la calidad de los relojes de antaño, tanto como en la de los relojes actuales, pues nuestra propia experiencia nos lo indica: todos los relojes son perfectamente capaces de ser disfrutados diariamente.




